La Biblia con otros ojos

Sin los ojos de la tradición

Había un hombre que cayó en un hoyo en la tierra y no podía salir…

 

Un hombre pasó por ahí y le dijo que tenía que meditar para purificar su alma y que cuando alcanzara el estado “Nirvana o alfa”  todo su sufrimiento desaparecería.

 

 El hombre en el hoyo hizo lo que le dijo el hombre y dejo de sufrir tanto pero permaneció en el hoyo.

 

Otro hombre pasó y le dijo que si balanceaba las energías en el Hoyo iba a sentirse mejor y atraería hacia él las cosas positivas, el hombre lo hizo acomodo en ciertos lugares la rocas del hoyo y estaba más positivo pero seguía en el pozo.

Luego otro hombre pasó por ahí y le dijo que el hoyo no existía y que de hecho ni el mismo existía que todo era una ilusión y ese hombre que “no existía” seguía atrapado en el hoyo que no estaba ahí.

Otro hombre pasó y le dijo que buscara su fuerza interior esa luz interna que el tenia y encontraría la forma de salir de ese hueco en la tierra. Y el hombre busco esa luz interna pero en el hoyo seguía en el hoyo pero más tranquilo respecto a su situación.

Otro hombre paso y le dijo al hombre en el hueco que hiciera buenas obras para mejorar su Karma y aunque moriría en el hoyo reencarnaría en algo magnifico y divino.

 

Un hombre más pasó y le dijo que orara 5 veces al día viendo hacia el “este” y que repitiera 5 importantes frases y si tenía “fe” algún día quizá el “divino” lo haría libre.

El hombre en el hueco oró lo mejor que pudo pero estaba perdiendo fuerzas y en el hueco permanecía.

 

Otro hombre se acerco este era diferente, le hablo al hombre del hoyo preguntándole que si quería ser libre?

 

El hombre del hoyo dijo si. Entonces este hombre bajo al  hueco en el tierra tomo al hombre agotado  lo levanto lo llevo consigo y lo salvo del pozo.

 

 

Y ese hombre que no podía salir del hoyo en la tierra fue libre para que no cayera en otro hoyo nuevamente.

 Ese hombre es Jesús que esta dispuesto a sacarte del Pozo..................

 

 

 

Salmos 40: 1-4

Pacientemente esperé a Jehová, Y se inclinó a mí, y oyó mi clamor.
Y me hizo sacar del pozo de la desesperación, del lodo cenagoso;
Puso mis pies sobre peña, y enderezó mis pasos.
Puso luego en mi boca cántico nuevo, alabanza a nuestro Dios.
Verán esto muchos, y temerán, Y confiarán en Jehová.
Bienaventurado el hombre que puso en Jehová su confianza,
Y no mira a los soberbios, ni a los que se desvían tras la mentira.

 

 

 

 

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