La Biblia con otros ojos

Sin los ojos de la tradición

Como somos y como debemos ser

 

Tipos de Creyentes

Por Saúl Salas 2010*


Esta el que dice que cree en Dios pero solo se acuerda de Él cuando algo malo pasó o cuando está enfermo, cuando se les muere alguien y otros se persignan por fuera de una iglesia o antes de un partido. Esos no se pierden la cadena con crucifijo.

 

Hay uno muy interesante que dice “Dios y yo tenemos una relación diferente” yo veo a Dios en todo pero no va a una iglesia, ni tiene idea de lo que dice la Biblia  nada más que el salmo 23 que pasan en canal 7.

 

 

Esta el que dice: “Dios para mi es algo muy espiritual y Él me ayuda a buscar la luz dentro de mí. Se excusa de que como no le hace mal a nadie, está haciendo lo que Dios quiere, igual no va a una iglesia y tampoco tiene idea de lo que dice la biblia, ni le interesa.

 

Esta el que dice que cree en Dios y pone una biblia en su casa con los Salmos abiertos y pueda ser que vaya a la iglesia! Algunos de esos tienen en su puerta: “Soy católico no insista…” o tienen pegado un crucifijo en la puerta.

 

 

 

 

Esta el cristiano que cree que porque va a misa o a la iglesia el Domingo ya cumplió y luego sigue con su vida normal, muchos de estos son muy respetuosos y no se meten con nadie.

 

Esta el que si se interesa un poco más, lee la biblia de vez en cuando o la lee sin entenderla, estos también van a la Iglesia de vez en cuando. Pero cuando viene un indigente a pedirle plata o comida cierran la ventana del carro o se cruzan de calle….yo era uno de esos…

 

 

Están los que si van a la Iglesia todos los domingos, cantan, dan su limosna o diezmo si es del caso pero cuando pasa una persona pobre nuevamente cierra su puerta. O ven un borracho en la calle y se quitan.

 

Hay otros de estos que igual van a la iglesia leen la biblia pero cuando algún otro cristiano se acerca con una opinión diferente sale su soberbia y no quieren ni hablar porque creen que lo saben todo…y menos leer algún folleto o libro. Algunos dicen  ..” ay no... que pereza estos panderetas, Mormones, Adventistas o Testigos de Jehová y no les hablan o cierran su puerta.

 

Esta el “cristiano” que  lee la biblia va a la iglesia y luego se burla de su prójimo dice ve “esos panderetas”… yo también fui uno de estos.

 

Esta el que no se pierde la romería para que lo vean que es muy creyente, reza mucho en los novenarios, va a la iglesia de vez en cuando y de la biblia solo conoce unos salmos y algunos ejemplos de Jesús. Porque su relación con Dios es diferente con sus propias reglas.

 

 

Esta el que si ayuda a gente es dadivoso lee la biblia pero aprende y aplica solo lo que le conviene o lo que su corazón cerrado quiere ver. Estos se hacen los ciegos con muchas cosas que se dicen ahí…cierran su corazón.

 

Esta el que quiere ser muy muy cristiano que pone candelas a todos los santos, hace novenas, reza rosarios, le compra flores a la virgen, arregla altares, ayuda en las procesiones y limpia la iglesia. Otros se llevan el corazón de Jesús a la casa. Pero igual ve un borracho y se quita o ve a otro cristiano de otra religión se quita o no le habla….yo hace mucho fui uno de esos también.

 

Otro que quiere ser muy muy cristiano que va todos los domingos a la iglesia, da el diezmo, canta lindísimo, da ofrendas, dice como siete veces "amén" durante el culto. Pero igual ve un borracho y se quita o ve a otro cristiano de otra religión se quita o no le habla…. ve a una persona necesitada y solo reza....yo hace mucho fui uno de esos también.

 

 

Esta el que no falta a la Iglesia, cumple con todo y se van peleando de camino al culto por las exigencias de su religión.

 

Esta el muy cristiano que da el diezmo u ofrenda, va a la iglesia el domingo lee la Biblia, reza todos los días,  pero cuando ve una persona necesitada de ayuda no hace nada y solo le reza a Dios esperando que Dios le solucione todos los problemas. No será que Dios lo puso en el camino para uno ayudarlo???.

 

Esta uno muy interesante que puntualmente va a la Iglesia es parte de la organización, lee la Biblia con frecuencia, pero extrañamente cuando uno le pregunta algo no sabe que contestar o da respuestas con juegos de palabras, pero ni él entiende lo que responde porque no tiene sentido, repitiendo un versículo de memoria. Estos normalmente se escudan en lo que le dice el pastor, están rodeados de gente con "conocimientos" filosóficos y académicos pero el conocimiento no es propio, es de otros. No saben lo que creen con seguridad para dar testimonio.

 

Esta el que lee todo el tiempo, estudia mucho la biblia está muy seguro de lo que cree, habla con la gente sin importar de la religión que sea, este tiene mucha FE, ama a Dios, quiere ser mejor persona pero no tiene obras. Y no me refiero a cumplir los 10 mandamientos o a dar el diezmo que ya de por si son indispensables pero le falta ser mas manso, tener una boca limpia para dar el ejemplo. Aquí estoy yo en este momento… que duro…

 

 

 

 


Ahora veamos cómo quiere Dios que seamos y aquí viene la parte dura del asunto:

Folleto: Que es un verdadero Cristiano

"Desde entonces comenzó Jesús a predicar..." (Mateo 4:17). ¡Jesús era un predicador! Jesucristo vino con un mensaje de Dios el Padre ¡y ese mensaje fue lo que Él predicó! ¿Qué fue lo primero que dijo a sus oyentes que hicieran? ". . . Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado" (Mateo 4:17).

 

Note que la exhortación de Jesús es: "¡Arrepentíos!"    

                             

Más tarde, los apóstoles—Pedro, Santiago, Juan, y otros—predicaron el mismo mensaje que Jesús trajo procedente de su Padre. Cuando Pedro se levantó para explicar los sorprendentes eventos del día de Pentecostés, en el año 31 d. de J.C., dijo: "Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del espíritu Santo". Más tarde, Pedro dijo: "Arrepentíos y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados; para que vengan de la presencia del Señor tiempos de refrigerio". "Si no os arrepentís, todos pereceréis igualmente", amonestó Jesús severamente en Lucas 13:3-5.

 

De modo que se requiere algo más que la aceptación de Jesús como Salvador personal. ¡Jesús mismo así lo dijo!

 

Arrepentirse y ser convertido es cambiar. Ese es el verdadero significado de la palabra "convertir". Pero, ¿en qué consiste ese cambio?

 

 

Que es lo que debemos cambiar? 

 

"Yo soy un hombre nuevo", dijo el alcohólico que había dejado de tomar. “¡Por fin dejé el vicio del alcohol!" Este individuo creyó que por haber dejado ese mal hábito era ya un hombre cambiado. Pero, ¿lo es realmente?

¿Qué es en lo que Cristo quiere que usted cambie? ¿Realmente su modo de "pensar" acerca de Él? ¿Que cambie usted su "actitud" hacia la religión? ¿Que cambie de igle­sia? ¿Que cambie sus hábitos? En realidad, ¿qué es lo que usted debe cambiar?

 

Dios dice que usted tiene que experimentar una transformación, un cambio en la mente.

 

¡Y ese cambio en la mente es un cambio en la naturaleza humana!

 

Únicamente se logra obedeciendo y sometiéndose a la ley de Dios.

 

El modo de obrar de la naturaleza humana, normal, natural, es el del egoísmo. El ego es su fuerza motora. Es la complacencia del "yo", la satisfacción del ego, el impulso de obtener para sí lo que forma la base de la naturaleza humana. Usted es extremadamente egoísta. Todos los seres humanos somos egoístas.

 

Y, tras el egoísmo de toda persona yace la causa fundamental de todo ello— ¡la vanidad!

 

El deseo que toda persona tiene de ser "agradable", "simpática", de ser aceptada por la sociedad, admirada, respetada, amada por los demás, ¡todo eso es vanidad!

 

Es la vanidad la que hace a los hombres decir: "¿Qué dirán mis amigos?" o: "¿Que pensará la gente?" 

 

Quién nos tiene atrapados?

 

Viviendo y habiendo sido educado en un mundo que todo se hace de acuerdo con lo que la gente piensa, a usted probablemente le interesa mucho la opinión de sus amigos, vecinos y parientes. ¡Esta era, esta sociedad le tiene apri­sionado! Sean cuales fueren las normas, todo aquello que es visto con aprobación por las personas cuya aceptación usted desea, ¡eso viene a ser el patrón de su vida! Si usted es como la mayoría de las personas, vive en la forma o modo más apropiado para ganarse la aceptación y aprobación que busca. Usted es parte de este mundo. Su vida está regulada por el mundo y sus costumbres, sus días festivos, sus prácticas en los negocios; y también por su vida social, su vida religiosa y los diversos principios aceptados por la sociedad que compone este "mundo".

La mayoría de las personas están atrapadas por la sociedad — atrapadas en la tolerancia y conformidad hacia cualquiera que sea el modo de obrar de la mayoría— siguiendo ciegamente los dictados de la sociedad, sin pre­guntarse jamás si esa es la senda correcta, sino simplemente aceptándolos y conformándose a ellos.

Me llamo cristiano pero celebro la Navidad porque todo el mundo lo hace ¡y es tan linda......!.  Me llamo cristiano pero no puedo dejar de dar regalos en una fecha que para Dios nunca fue importante, solo para el mundo. Y aunque sabe que se ha vuelto algo comercial, se engaña y excusa a la sociedad, diciendo:… lo hago con sentimiento......de amor a Jesús...!

Necesito tener un celular X  para que me vean... o ocupo tener X carro  para tener un status,  y se excusan en que:… vea como Dios bendice al Pastor, que tiene una casota y un carrote... ¡ yo lo quiero también!, por eso doy el diezmo!. Aquí entonces no están dando el diezmo por obediencia sino porque esperan algo a cambio.

Es precisamente para liberarnos de las garras de la sociedad y sus tradiciones que Jesús nos llama y nos exhorta a "salir" de este mundo, a huir de este sistema babilónico! 

 

 

Sabemos lo que vamos a tener que hacer?

 

Cuando en las innumerables campañas evangélicas de hoy se invite a la gente a "deci­dirse por Cristo", ¿a cuántos se les dice que calculen y consideren el costo? ¿O se les hace ver siquiera lo que el costo es?

¿Se les dice lo que realmente significa eso? ¿Se les instruye cómo entregarse a Dios? ¿Cómo servir a Cristo?  ¿Qué hacer? ¿Se les enseña que tienen que salir de esta sociedad, y no conformarse al mundo?

¡No! ¡Decididamente nada de eso se les dice!

En Lucas 14 Jesús advierte severamente a todo posible cristiano que calcule, que considere lo que cuesta ser un verdadero seguidor de Él.

Hoy en día a muchos individuos se les insta a "aceptar a Jesús" o a "recibirle", en el momento en que el aguijón del remordimiento por errores cometidos en el pasado les acosa. ¡Pero millares no saben qué hacer para llegar a ser cristianos de verdad!

Unos creen que porque van a la Iglesia los Domingos y leen la biblia un rato, o por que cantan muy lindo  y otros creen que dieron el diezmo y  ya está listo, otros creen que no le hacen daño a nadie y que están bien porque  hacen todas las anteriores.

 

 

Jesús nos dice que salgamos del "mundo" de esa “mayoría”.

 

Jesús dijo: "Mi reino no es de este mundo” (Juan 18:36). Él era el Mensajero de Dios el Padre, que traía las Buenas Nuevas de un mejor reino, ¡el Reino de Dios! Cuando Cristo anduvo en la Tierra como hombre, habló a sus discípulos de un futuro gobierno mundial que abolirá y abatirá todo gobierno de hechura humana que se oponga, y asumirá las riendas de este mundo (Apocalipsis 2:26-27).

El pidió en oración que sus discípulos fuesen guarda­dos del mundo, es decir, que no fuesen participes del mal de este mundo. "Yo ruego por ellos; no ruego por el mundo, sino por los que me diste; porque tuyos son... el mundo los aborreció, porque no son del mundo… no ruego que los quites del mundo, sino que los guardes del mal" (Juan 17:9,14-15).

 

 

¿Sabía usted que Jesucristo mismo dijo que si usted es un verdadero cristiano, quizás hasta sus amigos, parientes, la sociedad, el mundo le aborrez­can, lo critiquen por no hacer lo que la mayoría "cristiana" hace?

 

Lea lo siguiente:

"Si el mundo os aborrece, sabed que a mí me ha aborrecido antes que a vosotros. Si fuerais del mundo el mundo amaría lo suyo; pero porque no sois del mundo, antes yo os elegí del mundo, por eso el mundo os aborrece” (Juan 15:18-19).

Jesús dijo que la propia familia suya comenzaría a menospreciarle cuando usted se dispusiera a obedecerle a Él de verdad. "No penséis que he venido para traer paz a la tierra; no he venido para traer paz, sino espada (Su palabra SU ley es la espada). Porque he venido para poner en disensión (oposición) al hombre contra su padre, a la hija contra su madre, y a la nuera contra su suegra; y los enemigos del hombre serán los de su casa" (Mateo 10:34­36).

Si usted sigue realmente a Cristo vive como Él vivió; hace las obras que Él hizo, guarda la Ley de Dios como Él la guardo.

 

 

Aquellos que considera sus más íntimos amigos, sus propios familiares, la sociedad, empezaran a resistirle, a despreciarle y hasta perseguirle. Le dirán: ..Estás loco!...sos un fanático!...hablas de Dios todo el día!.. Sos un extremista!, Dios no es tan estricto!, …los tiempos han cambiado!, .. Estás tomado las cosas muy apecho!, ..No seas legalista!.

 

CUIDADO CON LOS QUE MINIMIZAN SUS NORMAS SU EJEMPLO MINIMIZANDO AL MISMO JESÚS.

 

 

Y amarás a Jehová tú Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y con todas tus fuerzas. Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón;  y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes. Y las atarás como una señal en tu mano, y estarán como frontales entre tus ojos; y las escribirás en los postes de tu casa, y en tus puertas. (Deut 5: 6)

 

Les digo: no me avergüenzo de leer en mi casa, leer en el trabajo, hablar con mi familia, hablarles a mis amigos cada vez que pueda, que me vean leyendo en el bus, hablarle a la señora en la parada. Les digo ya queda poco tiempo y somos responsables además de ayudar a que los demás busquen, lean, averigüen  nosotros no le vamos a enseñar a nadie. Ni un pastor es responsable de que yo aprenda algo.

 

"Puesto que Cristo ha padecido por nosotros en la carne, vosotros también armaos del mismo pensamiento... Baste ya el tiempo pasado para haber hecho lo que agrada a los gentiles. . . A estos [sus amigos de la sociedad] les parece cosa extraña que vosotros no corráis con ellos en el mismo desenfreno de disolución, y os ultra­jan" (1 Pedro 4:1-4).

 

Vea como enérgicamente Dios fija en el ánimo de todo cristiano que tiene que descontinuar sus relaciones con esta sociedad pecaminosa. "No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en el. Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo. Y el mundo pasa, y sus deseos; pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre" (1 Juan 2:15­17).

 

Soy "cristiano" pero tengo que tener ropa de marca,  Soy "cristiano"  y tienen que ver como Dios me ha prosperado con mi carro, mi casa, mi celular, cuánto dinero doy...

 

Claro que los cristianos tienen que continuar viviendo en este mundo. Y mientras obedecen completamente a Dios siempre evitando conformarse a este mundo, deben tratar de estar " . . . en paz con todos los hombres" (Romanos 12:18). Y, si un cristiano tiene diferencia de opinión con otro, que siempre la exprese sin ser ofensivo. Pero no puede dejarle de hablar o verlo menos que usted.

 

Cuál es el costo? 

 

Recuerde que Jesús le dice lo que usted tiene que hacer para llegar a ser un cristiano.

"No todo el que me dice: Señor, Señor, entrara en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos" (Mateo 7:21) “¡Arrepentíos!" "¡Haced la voluntad de Dios!", dijo Cristo.

La voluntad de Dios se expresa en su Palabra. "Tu palabra es verdad" (Juan 17:17). Es la verdad, la Palabra de Dios, la que le haré libre.

He aquí, pues, lo que realmente cuesta llegar a ser un verdadero cristiano, y llegar a ser un hijo engendrado de Dios:

¡El costo es su propia vida!

¿Le sorprende esta aseveración? Quizás si, a menos que piense que he empleado esa afirmación como una especie de "fraseología espiritual", que no es sino otra manera de decir: "da tu corazón al Señor", o algún sentimentalismo similar.

La Palabra de Dios le dice que usted debe, literalmente, dar su vida por Cristo.

"Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del espíritu Santo" (Hechos 2:38).

Cuando todo su ser haya sido quebrantado, su voluntad este totalmente hecha añicos, y sienta absoluta aversión hacia su persona— profundo aborrecimiento hacia sus acciones y manera de vivir—su ego, que es la vanidad dentro de su persona— ¡entonces usted debe ser bautizado! 

 

 

Cambiar la Mente


Después de usted arrepentirse y ser bautizado, lo cual simboliza la sepultura del ego carnal y hostil hacia Dios, el espíritu Santo es implantado dentro de su mente, y la hace cambiar. Jesucristo empieza a motivar, o estimular sus pensamientos, a guiar y dirigir cada una de sus accio­nes, a vivir de nuevo SU vida, pero ahora dentro de usted.

¡Y todo eso lo hace Él por medio del poder del espíritu Santo de Dios!

Este es un gran misterio para la mayoría de los seres humanos y sin embargo, el espíritu de Dios tiene que entrar a nuestras mentes carnales para cambiarlas y hacerlas sumisas, humildes y obedientes a Dios, en todo aquello en que, en otro tiempo, eran irritables y rencorosas hacia nuestro Creador.

El recibir el espíritu de Dios que cambia la naturaleza humana, es la recepción de un poder exterior........¡el renacimiento que nos convierte en hijos de Dios! 

 

Una actitud cambiada

 

Si es usted un verdadero cristiano, ya no podrá seguir ciegamente las costumbres y prácticas de esta sociedad. Por lo contrario, empezará a preguntarse: "¿Cuál es la voluntad de Dios? ¿Qué dice Dios acerca de esto?" Y empezará a escudriñar la Biblia para saber la voluntad de Dios.

Su actitud y su perspectiva gradualmente serán según el modo de obrar de Cristo. Empezará a decir con Él: "Mas no se haga mi voluntad, sino la tuya".

En todo aquello en que usted seguía la corriente de la mayoría: creencias religiosas, actividades sociales, maneras de vestir; en todas estas cosas, en todas estas corrientes usted deseara mirar más detenidamente. Ahora usted comenzará a inquirir, a inda­gar más a fondo la razón y el origen del camino de los muchos. Y deseará indagar y confirmar primeramente cual es la voluntad de Dios acerca de esos modos de vida.

Esa es la definición de un cristiano.

Un cristiano es aquel que vive por cada palabra de Dios.

"No solo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios" (Mateo 4:4). ; Tales fueron las palabras de su Salvador!

 

Pero, ¿viven los que profesan ser cristianos por cada palabra de Dios?

 

¡No! La mayoría de los que profesan ser cristianos ni siquiera saben una pequeña porción de lo que la Palabra de Dios dice. Debido a que muchos solo la leen, no estudian la Biblia, ni han empezado siquiera a alimentarse con la Palabra de Dios, crédulamente aceptan y reciben todo lo que otros dicen y creen.

 

 

Que significa para usted

El cristiano es, pues, conquistado por Dios. Su voluntad carnal queda completamente quebrantada. Se da per­fecta cuenta de que ha pecado. (El pecado es cualquier acción contraria a las Leyes de Dios [1 Juan 3:4].) Entonces el clama a Dios e implora perdón por aquellos pecados, y ruega que le sea levantada la pena de muerte que toda trasgresión trae consigo  El acepta la promesa de Dios de perdón, en fe, por medio de su aceptación del sacrificio de Cristo, su aceptación de la muerte de Jesús, sufrida en su lugar. El cristiano cumple luego con la ordenanza del bautismo, demostrando así su sinceridad para con Dios.

El confía en que Dios sostendrá y cumplirá su promesa de darle el espíritu Santo, como resultado del arre­pentimiento y el bautismo que El ordena en su palabra.

Entonces —y nunca antes de ese entonces— usted se convertirá en un verdadero cristiano.

 

Finalmente, usted empezará a practicar habitual­mente la vida misma de Cristo.

 

"El que dice: Yo le conozco, y no guarda sus mandamientos, el tal es mentiroso, y la verdad no está en el" (1 Juan 2:4). "El que dice que permanece en el [que es un cristiano], debe andar como el [Cristo] anduvo" (1 Juan 2:6).

El verdadero cristiano, que realmente se ha arrepentido, vivirá como Cristo vivió. Guardara las Leyes de Dios, será obediente a Él en todo y se convertirá en receptor de la inmensa felicidad e incontables bendiciones que vienen aparejadas con la obediencia.

"Pues para esto fuisteis llamados: porque también Cristo padeció por nosotros, dejándonos ejemplo, para que sigáis sus pisadas" (1 Pedro 2:21).

 

¡Examínese a sí mismo!


 

       Servir a Cristo — obedecerle, vivir como El vivió, seguir a Cristo, imitar a Cristo.


      ¡Eso es lo que significa entregarse a Él!

 

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